lunes, 6 de enero de 2014

El blue sube y condiciona al Gobierno para dar la “madre de las batallas”: desactivar el cepo cambiario

El plan del nuevo equipo económico al asumir era claro: hacer subir al dólar oficial más de prisa y controlar el alza del paralelo. Pero el incremento del billete informal estira la brecha cambiaria y complica las cosas. Desarmar las restricciones, ¿misión imposible?
El debate estaba picante y se levantaba la temperatura en el estudio televisivo. De un lado, Artemio López, consultor cercano al kirchnerismo, y del otro, analistas y políticos críticos del Gobierno.
El tema: los cambios tras el regreso de Cristina Kirchner y la designación de los nuevos ministros.
En un momento, llegó la esperable “chicana” sobre cómo el kirchnerismo estaba traicionando sus postulados al hacer un giro amigable al mercado financiero.
Y entonces Artemio demostró por qué es uno de los invitados “rendidores”, al pronunciar esta frase de antología: “Y bueno, cada quien tiene el FMI que se merece, ustedes lo tuvieron para endeudarse, nosotros para financiar las obras de infraestructura”.
No se puede pedir una definición más elocuente sobre la filosofía kirchnerista.
Sintetizaba, con desparpajo no exento de humor, el giro retórico que encontró “el relato” para justificar laadopción de medidas que el Gobierno siempre dijo que no haría por ser contrarias a los intereses nacionales y populares.
Así, para la administración K no hay un único FMI, sino que hay una versión “buena” una “mala”.
Hay un tipo de endeudamiento que está vinculado con la especulación y a dejarles ganancias a los intermediarios. Y hay otro bueno, el que sirve para apuntalar el desarrollo y que no implica que desde afuera se le impongan recetas al país.
Con menos gracia que Artemio, pero con el mismo sentido, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, hablando ante empresarios de la construcción, hizo la misma diferenciación: “No es cierto que la Argentina no tenga acceso al financiamiento internacional, pero una cosa es no acceder para reciclar recursos financieros yotra hacerlo para obras”.
Y adelantó que el objetivo es obtener en 2014 préstamos por u$s5.000 millones, no todos del FMI, claro, sino mediante una diversidad de programas con organismos multilaterales.
“La necesidad tiene cara de hereje”, afirma el economista Jorge Todesca, que argumenta que el Gobierno está pagando ahora su política de aislamiento de los últimos años.
Mientras esto ocurre, el Banco Central ha perdido, en apenas tres años, la friolera de u$s20.000 millones, en un “barrio” donde todos los países vecinos han incrementado sus reservas.
Para peor, desde la instauracion del “cepo” se cerró una a una las ventanillas que dejaban dólares, incluyendo la de los organismos internacionales (ver cuadro). 
La sola mirada a este gráfico permite entender:
• Por qué se llegó a un acuerdo con Repsol por YPF.
• Por qué se le pagará a empresas que ganaron juicios en el Ciadi
• Por qué Lorenzino negociará con el Club de París.
• Por qué se presentará un nuevo Indec de precios.
• Por qué se trata de cerrar el litigio con “fondos buitres”.
Como dijo Cristina Kirchner en su discurso de reaparición tras su licencia médica, llegó el momento de proclamar que “no tenemos prejuicios ni anteojeras”.
Toda una definición sobre cómo a partir de ahora el endeudamiento pasará a formar parte de “la profundización del modelo”.
Un mercado de capitales “Nac&Pop”
En ese contexto, así como surgió un “FMI bueno y uno malo”, hay toda una larga lista de conductas que ingresaron en ese proceso de transformación:
• Hay una devaluación mala, que es la que reclaman aquellos que hablan del atraso cambiario, y está la buena, que es la que impulsa Axel Kicillof para achicar la brecha con el blue y devolver lentamente competitividad a los exportadores.
• Hay un tarifazo malo, que era el que pretendían los economistas cuando denunciaban el insostenible costo de los subsidios. Y hay uno bueno, que es el “readecuamiento” que anunciaron Kicillof y Capitanich.
• El acuerdo para “moderar” las paritarias es malo si lo piden las cámaras, porque implica usar al salario como variable de ajuste. Pero es bueno si, como ocurre ahora, se hace “para preservar el empleo”.
• Hay una forma de asociación con empresas extranjeras que implica regalar los recursos del país. Peroestá la otra, como lo pactado con Chevron y con Exxon, que ayuda a recuperar la soberanía  hidrocarburífera.
• También la existencia de un dólar blue es nociva porque alienta la especulación, la ilegalidad y la cultura dolarizada. Pero en los hechos se está implementando un “blue bueno” para los inversores dispuestos a traer dólares con destino productivo.
Y así sucesivamente, hasta llegar a lo que aparenta ser el más espectacular giro en esta nueva fase del kirchnerismo: el alivio gradual a las restricciones al dólar, como primera parte de un plan que busca, en última instancia, el levantamiento del cepo. 
Este es el objetivo para el cual el Gobierno está trabajando y que, en definitiva, es la raíz de fondo de todas las iniciativas tomadas recientemente.
El cómo hacer para justificar que antes las restricciones eran buenas y que levantarlas también será bueno para el país -sin caer en contradicciones- será parte de la magia del relato K.
En la argumentación oficial, esta medida fue necesaria en 2011 porque se estaba sufriendo el embate especulativo contra la moneda nacional.
Con el cepo, se decía que se iban a lograr varios objetivos, entre los cuales el más importante sería el decanalizar los dólares hacia las compras de maquinarias y apuntalar la reindustrialización. Esa fue, al menos, la fundamentación de Kicillof, que luego fue desmentida por la realidad, cuando se constató que la tasa a la cual aumentaba la importación de automóviles cuadruplicaba a la de bienes de capital.
Además, pese al deseo oficial, el cepo fue responsable directo de la suspensión de proyectos de inversión, ya que las empresas se han negado a vender sus dólares a un precio por debajo del de mercado y después no poder recomprarlos para girar utilidades.
Para peor, tampoco ha sido eficiente en detener la acelerada caída de divisas y encima ha sido uno de los grandes culpables del revés electoral del oficialismo.
Estos hechos han convencido al Gobierno de que ha llegado la hora de buscar una salida.
Así, se ha propuesto que -antes de las elecciones de 2015 y si es posible para este 2014- se avance en unplan para desarmar las restricciones y llegar a un régimen en el cual se permita comprar dólares para atesoramiento.
En una primera instancia, con un tipo de levantamiento gradual, aunque sea con un tope relativamente bajo por persona. La versión que ha circulado con más insistencia es la de u$s10.000 por año.
Por lo pronto, hacer subir aceleradamente al dólar oficial al tiempo de haber querido moderar el alza del paralelo (y del conta con liqui), es un camino que muchos analistas vieron inicialmente -con la asunción del nuevo equipo económico- como un intento de que las cotizaciones a futuro converjan a un valor intermedioo que, al menos, estén muy cerca unas de otras, lo que facilitaría el “operativo desarme“.
Sin embargo, pese a la continua venta de bonos para reducir el valor del conta con liqui y así contener al blue, lo cierto es que la divisa informal no da muestras de querer bajar, lo que complica los planes del Gobierno tendientes a desactivar, en algún momento, el cepo cambiario. 
No obstante, la administración K confía en que si se pasa el momento del año de mayor demandaestacional de dólares, ahora en verano, entonces no estará perdida la batalla por achicar la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. 
Que se encargue el inventorKicillof ya ha dado algunas señales claras respecto de cómo se espera avanzar en el delicado desarme del cepo.
Sus primeras declaraciones apuntan a que, a diferencia de lo ocurrido hasta ahora, el foco no debería ponerse tanto en la demanda de dólares sino en la oferta.
En otras palabras, que en vez de recurrir a la antipática metodología de reprimir la compra mediante la imposición de un cepo, conviene más buscar otras ventanillas en el exterior a las que ir a pedir dólares.
Todos los cambios que se vienen insinuando -como la vuelta al mercado de deuda- y la fuerte aceleración en el ritmo devaluatorio, apuntan al objetivo de acortar la brecha. 
El éxito de corto plazo estuvo posibilitado por la llegada de inversiones de Chevron y por la liquidación anticipada de dólares por parte de las exportadoras de cereales. Nada de esto fue barato, desde ya: Kicillof debió aceptar el otorgamiento de un “seguro de cambio” más una tasa de interés.
Pero es cierto que se busca achicar la brecha con la entrada de capitales del exterior, más la venta de títulos de la Anses.
Es por este motivo que una de las preguntas que ha ganado más relevancia es la de si es posible pensaren un levantamiento del cepo o si resulta una utopía.
Hasta hace poco tiempo, en plena campaña electoral, hasta los asesores de los opositores más acérrimos admitían que no era realista pensar en eso en lo inmediato, ya que se corría el riesgo de un vaciamiento del Banco Central.
Sin embargo, hoy el Gobierno puede mostrar un módico avance en cuanto a la posibilidad de que ingresen dólares frescos, luego de las señales más “market-friendly”, como la de acordar el pago tras haber nacionalizado YPF.
Por cierto también abundan los pronósticos escépticos. Como el de Alfonso Prat-Gay, ex titular del Central, que dice que sí es posible levantar las restricciones pero no con la metodología que ensaya Kicillof.
“El cepo es fácilmente levantable, con un programa antiinflacionario. Porque, en realidad, parte del daño de la devaluación ya está hecho con el dólar paralelo”, afirma Prat-Gay.
Y agrega: “Kicillof quiere, de a poquito, juntar las puntas entre oficial y blue. El problema es que si trata de hacerlo de a poquito nunca terminará de resolverlo y habrá un impacto directo en la inflación”.
Hay también debate respecto a cómo es la relación causal: ¿la llegada de inversiones será lo que permitalevantar el cepo o, más bien, debe primero liberarse el mercado cambiario para que lleguen los dólares del exterior?
Para los analistas de la consultora Economía&Regiones, no hay dudas al respecto: “Más inversión externa directa exige sí o sí relajar el cepo cambiario y las trabas a las importaciones, ya que ningún inversor internacional vendría sin la certeza de que podrá girar dividendos y acceder a los insumos necesarios para la producción”.
En tanto, las decisiones recientes apuntan a un desdoblamiento informal. Como la aprobación del mecanismo por el cual puede comprarse un bono en dólares y venderse en pesos… a valor de mercado.
En otras palabras, que el objetivo declarado por Kicillof, ese de focalizarse más en agrandar la entradaque en achicar la salida de dólares, está en plena ejecución.
Lo que se busca por este mecanismo -y luego del estrepitoso fracaso del plan Cedin- es que quienes tienen dólares sientan que existe una alternativa lo suficientemente atractiva para deshacerse de sus billetes.
El éxito final de esta estrategia es una incógnita. En principio, los analistas han mostrado cierto escepticismo, no tanto por las herramientas buscadas sino por el apego a la política cambiaria de “mini devaluaciones”.
El punto que señalan los economistas es que una devaluación gradualista -como la que se está realizando- escontraproducente. Porque la expectativa de una suba continua del billete verde hace que los importadores incurran en el “sobre stock” mientras que los que tienen divisas las atesoren.
Está claro que el objetivo buscado no es fácil. Y mientras tanto, los funcionarios cruzan los dedos para que el verano pase rápido y lleguen los dólares de las exportaciones agrícolas, más los que aporte el mercado financiero luego de los gestos amistosos del Gobierno. Todo, con un objetivo central: desarmar la bombaque, ahora admiten, nunca se debió haber armado.
Una situación extraña, que el analista Jorge Asís define como la “vuelta a la identidad peronista” y la adopción de una política liderada por Kicillof que implica “el fin del relato que colapsa”.
Y concluye: “El acuerdo con Repsol demuestra que los Kirchner-cristinistas son muy duros en el difícil arte de arrugar; pero a la larga arrugan”.

domingo, 5 de enero de 2014

¿El blue está barato?: comprar dólares con pesos argentinos en otros países cuesta hasta 40% más

Tanto en Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay, el precio de la divisa estadounidense puede llegar a valer hasta 14 pesos, una cifra muy superior al precio que posee en las cuevas de la zona céntrica de Buenos Aires. Cuáles son los montos que deberán pagar los argentinos para vacacionar en el exterior
Desde que se implementó el cepo cambiario, allá por octubre de 2011, se hizo costumbre el problema de conseguir divisas en el ámbito local para poder vacacionar en el exterior.
Ello dio lugar a la aparición de una serie de “artilugios” por parte de argentinos para hacerse de billetes verdes más baratos que el blue, como lo fue el denominado “dólar Colonia” o el “dólar casino”, entre tantos otros.
Sin embargo, una vez percatados, el Banco Central o la AFIP fueron procurando rápidamente tapar las grietas que iban apareciendo tras las restricciones. Aunque siempre surgen nuevas opciones, muchas de ellas provenientes de la vecina orilla.
Ya desde mediados de noviembre pasado, muchos argentinos que veranean en Uruguay -sea porque tienen propiedades o son asiduos visitantes- se anticiparon a las medidas recientemente implementadas y se apuraron a comprar las “giftcards” que ofrecían los supermercados.
Esto, antes de que se aplique el 35% y de que se acelere el blue. Tal accionar “ha hecho un poco más llevadera la temporada en lo que hace al financiamiento”, afirma Julio de Brun, director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Uruguay.
Y agrega: “Los que ya tenían previsto venir desde hace varios meses se cubrieron ante los cambios que luego sobrevendrían y lograron ventajas respecto al turista que se decidió a último momento”.
Ventanillas caras
Luego de que se cerrara la ventanilla de dólares en Argentina, muchos particulares comenzaron a evaluar la posibilidad de conseguir divisas en otros lugares.
Sin embargo, la desvalorización de la moneda local ha tirado por la borda esta estrategia. Y no sólo para quienes antes buscaban dólares para atesoramiento, sino también para los que tienen algunos pesos en sus bolsillos y ahora buscan cambiarlos para cubrir gastos vacacionales.
Es que las cotizaciones fuera del país superan holgadamente las que se piden en las “cuevas” del microcentro porteño.
Según la información recabada por iProfesional en diversas casas de cambio de Uruguay, Brasil, Chile o Paraguay, el precio de la divisa estadounidense tiene en general un piso parecido al del blue en Buenos Aires y llega hasta un máximo de… $14.
Es decir, aquellas que consideran este último precio están cobrando 36% más caro respecto a lo que se pide en una cueva.
¿Cómo se calcula el cambio?
Quien lleve pesos a otro país para convertirlos a dólares, debe saber que en el mostrador deberá venderlos altipo de cambio comprador para convertirlos en moneda local y luego adquirir divisas estadounidenses a partir de la operación anterior.
Es precisamente la apertura entre el valor de compra, para los pesos argentinos, y el de venta para los dólares lo que encarece el valor.
En este contexto, la pregunta que surge es “quién es el malo de la película”, ¿el peso, o el precio del dólar en cada país? La respuesta la da el poco entusiasmo en las casas de cambio del exterior a la hora de tener quequedarse con pesos argentinos.
Para el economista Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, un gran inconveniente es que estas agencias cuando intentan cambiarlos en sus respectivos bancos centrales se encuentran con que éstos no se los aceptan, porque el BCRA argentino tampoco se los recibe.
“El problema que tienen las casas de cambio y los bancos uruguayos es qué hacen después con los pesos argentinos, porque no es fácil volverlos a vender”, señala Brun.
“Cuesta mucho pasar esos billetes, porque no son simétricas las cantidades operadas de compra y venta”, agrega el funcionario.
“Ello genera un alto costo, y es lo que da lugar a la amplia brecha entre las puntas y a la distancia con el blue en Argentina”, añade.
Este factor es uno de los que hace que el tipo de cambio sea más alto en plazas del exterior, ya que cada agencia trata de cubrirse ante el riesgo que implica quedarse con pesos argentinos.
“Es obvio que mientras sigan existiendo las actuales restricciones esta situación se agudizará”, afirma de Brun.
“Todo esto demuestra los problemas derivados del cepo, del valor del dólar oficial y la brecha cambiaria. Si fuera el correcto, no habría semejante diferencia en la cotización, que hace que el blue parezca barato”, agrega Abram.
De paseo por las pizarras
Si el recorrido se inicia por Uruguay, se puede observar una fuerte volatilidad de las cotizaciones. Depende mucho de la ciudad, pero si se calcula un promedio, el mismo es del orden de los $12,50.
En el caso de Montevideo, por ejemplo, los precios se mueven entre los $12,06 y los $13,21, mientras que en Punta del Este, donde todo es más caro, suben hasta los $13,50.
En cuanto a las ciudades fronterizas, como Fray Bentos, Paysandú o Salto, también superan los $12.
En Carmelo su conversión a dólares es la más onerosa, pues la operación se concreta a $13,69 por unidad (ver infografía). 
“El paralelo en Argentina está por arriba de los $10 y acá en esta época es cuando entran pesos argentinos, entonces cotiza más arriba. Luego no es fácil pasar esos billetes, porque la Argentina no permite la importación de su moneda”, señala el gerente de la casa de cambio Gales, Enrique Sereno.
Desde Cambio 18, una de las más tradicionales agencias de Uruguay, aseguran a iProfesional que “las cotizaciones que surgen de comparar el precio de compra de pesos argentinos y de venta de dólaresestán más abiertas que en otros años”.
Ello se debe a que -pese a que no hay tanta entrada de argentinos como en otros años- la demanda de la moneda nacional es prácticamente nula.
“En muchos casos, es evidente que se venden a cualquier precio para pasarlos rápido. Eso hace que la brecha sea grande y su precio más elevado”, explica.
Para quienes eligen como destino Chile la cuestión es apenas algo más “liviana”, pues las paridades se mueven en un rango que va de los $10,68 en la capital Santiago a los casi $12 en la exclusiva playa de La Serena.
Otro país en el que se observa una fuerte distorsión es Paraguay, pues allí se pasa desde los $10,81 -que se pueden conseguir en el centro de su capital- hasta los $11,51 que se deben pagar en el Aeropuerto de Asunción.
Lo curioso es que en las dos ciudades fronterizas -Ciudad del Este y Encarnación- el tipo de cambio ronda los $11.
Esto se debe, según informan desde la casa de cambio Alberdi, “a la demanda permanente que tenemos de ciudadanos paraguayos que suelen hacer determinados tipos de compras tanto en Iguazú como en Posadas”.
“La ventaja que tenemos frente a nuestros colegas de Uruguay o Chile es precisamente ese flujo de gente que se moviliza, que nos lleva a pagar un poco más los pesos argentinos que nos ofrecen”, agregan.
Si el “paseo” por las casas de cambio se realiza en Brasil, se observa que en Río de Janeiro está el precio más alto: $14.
Con estas cotizaciones “de mostrador” -que en todos los casos tienen un piso dado por el precio del blue en Buenos Aires- es evidente que continúa siendo conveniente pagar con tarjetas de crédito y débito la mayoría de los gastos en los que se incurre.
Con un dólar turista de $8,85, el ahorro va del 21% en el caso de Santiago de Chile a casi el 60% en Río de Janeiro.
“Lo conveniente para los argentinos es no cambiar pesos. Y, claro está, cancelar los gastos con plásticos. No obstante, con el 35% de recargo, Uruguay y Brasil igualmente terminan siendo caros”, concluye Abram.

viernes, 3 de enero de 2014

El dólar blue anticipa un 2014 “difícil”: subió 19 centavos en el primer día hábil y ya llegó a los $10,19

En tanto, en el segmento oficial, la divisa estadounidense mostró una suba de dos centavos y medio para ubicarse en los $6,55 en la punta vendedora
El dólar blue comenzó el año con una firme tendencia al alza y cotizó a $10,19, unos 19 centavos por encima del cierre del pasado lunes, última rueda hábil de 2013.
Según los operadores del mercado, las causas de esta elevada alza fueron la mayor demanda de divisas por vacaciones y también tomas puntuales de posiciones.
En tanto, el billete estadounidense fijado por el BCRA subió dos centavos y medio y se ofreció a 6,55 pesos.
El Banco Central, según datos de la plaza cambiaria, habría vendido este jueves unos u$s50 millones para satisfacer la demanda de divisas de las empresas y entidades bancarias. 
En diciembre la divisa estadounidense ganó un 6,2% y en el año acumuló un alza del 32,5%, más que el doble de lo que sumó en 2012, con un alza del 14 por ciento.
El dólar blue cerró el año a $10, lo que representa un alza de 47% si se lo compara con el precio de fines del 2012.
En tanto, el contado con liquidación rondó los $8,88, un 32,5% más alto que un año atrás.
Respecto a la brecha entre el blue y el dólar fijado por el Banco Central en la actualidad se ubica en un 55,6 por ciento. Es decir, el Gobierno, pese a acelerar la devaluación, sigue sin poder cumplir con su objetivo de achicar la distancia con el billete informal.
De hecho, el dólar tarjeta (el oficial más el recargo impositivo del 35%) cotizó a $8,84, por lo que la brecha con el marginal es del 15,3 por ciento.
Por su parte, en el segmento mayorista la divisa operó a $6,543 para la compra y $6,548 para la venta.
Cabe recordar que el sector agroexportador liquidó la semana pasada u$s229.549.390, según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC).
En total, en 2013, el monto liquidado por dicho rubro sumó u$s23.161,5 millones. Esta cifra es mayor a la del 2012, cuando la liquidación de divisas de las empresas agroexportadoras fue de u$s23.069 millones.
Asimismo, las reservas internacionales del BCRA cerraron este jueves en u$s30.588 M (dos millones más que el lunes), y en todo el 2013 la entidad monetaria perdió u$s12.700 millones.
““La caída tendencial de reservas fue agravada en 2013 por factores reversibles o no repetibles, que deterioran la cuenta corriente y no son compensados por la desaceleración de la salida por cuenta financiera””, explicó el último informe de la consultora Elypsis.
Dólar a futuro
Según las negociaciones del jueves en el mercado de futuros Rofex, se estimó que el dólar oficial cerrará enero a $6,865 y para octubre se ubicará en los $9,01

Se derrumbó la soja

La oleaginosa cotizó ayer en el Mercado de Chicago casi u$s10/ton por debajo del valor con el que había cerrado el año.
La liquidación de los fondos de inversión y la mejora climática en América del Sur arrastró el precio de la soja a la baja en el Mercado de Chicago.
En la jornada de ayer, primera de enero, la oleaginosa perdió u$s9,37 y cotizó u$s472,89/ton.
Según la consultora especializada Grimaldi Grassi, “la debilidad en el mercado de harinas, producto de la caída en los precios de los DDG, residuo de maíz elaborado a partir de la producción de etanol, profundizó las pérdidas de la jornada”.
En tanto, los futuros del maíz observaron pequeñas caídas también presionados por la mejora climática en la zona agrícola argentina y en respuesta a la baja de precios del subproducto DDG. La baja de dicho subproducto se dio luego de la anulación dispuesta por China la semana pasada. “Por otro lado, el activo desempeño de las exportaciones estadounidenses supo colocar sostén en el mercado”, agregaron desde la consultora. La posición marzo del cereal cerró a u$s165,54/ton, registrando una pérdida de u$s0,60/ton.
Finalmente, en el mercado del trigo las expectativas de una mayor producción colocan resistencia. Mientras que Rusia espera una cosecha un 37% mayor a la del ciclo 2012/13, Canadá prevé una producción récord de 37,5 millones de toneladas. “Las citadas previsiones -indica Grimaldi Grassi- se dan en un contexto de demanda estable, dando como resultado una suba en los stocks finales”.
En este marco, el trigo marzo cayó u$s3 y se posicionó a u$s219,36/ton.
Mercado de Rosario
En la plaza local, los vendedores no se sintieron atraídos por las ofertas de compra. Así, quedó un saldo muy reducido de operaciones concretadas.
Por la soja disponible no se escucharon ofertas, mientras que por la oleaginosa nueva los precios se redujeron de manera considerable. Según el Mercado a Término de Rosario (Rofex), el contrato de soja fábrica enero fue de $2.095/ton, mientras que el de soja fábrica mayo fue de u$s290,6/ton.
En tanto, los valores de los cereales no evidenciaron cambios notorios, y el precio del girasol se mantuvo a pesar de la caída internacional.
Estas fueron las ofertas expuestas ayer en la Bolsa de Comercio de Rosario:
- Por la soja disponible, las fábricas locales no pronunciaron un valor abierto. En tanto, por la de la nueva campaña con descarga en mayo, se exhibió un precio de u$s285/ton.
- La exportación ofreció por el maíz con descarga en marzo u$s150/ton.
- El trigo fue exhibido por una molinería a $1.550/ton cereal Art. 12 con entrega inmediata. La exportación, por su parte, lo ofreció a $1.450/ton condiciones cámara.
- El valor abierto por el girasol fue de $1.820/ton. El de descarga en enero cotizó a u$s280/ton.
- La oferta por sorgo con descarga inmediata fue de $750/ton, y por el de cosecha nueva, de u$s1340/ton.

Si pensaba comprar un “campito”, hágalo ahora: el precio de la tierra acusa caídas de hasta un 30 por ciento

Un relevamiento asegura que no se recuerda un ciclo de baja tan prolongado como el actual. Las cotizaciones están muy por debajo de las de hace unos años. Los empresarios dicen que ya no es negocio la actividad agrícola y dan cuenta de un fuerte derrumbe de la rentabilidad. Mapa de precios
En un contexto de operaciones cada vez más acotadas, los campos destinados a la actividad agropecuaria muestran en la zona pampeana precios hasta un 20% por debajo del de los últimos períodos.
Lo mismo sucede en zonas marginales o extra-pampeanas -como es el caso de la Mesopotamia en general,Córdoba y Norte de Santa Fe- donde la caída en las cotizaciones llega al 30 por ciento.
La incertidumbre política y económica,que da lugar a un escaso incentivo para producir, es la principal causa de este descenso que, en principio, no da señales de cambios en el corto plazo.
“Ya casi no es rentable dedicarse a la agricultura, por el aumento de los costos, los bajos rindes que generan las sequías, la presión impositiva y porque las retenciones no van contra las ganancias sino contra la facturación; de esa manera, el que pierde más, paga más”. Así de contundente fue el diagnóstico que realizó días atrás el empresario Gustavo Grobocopatel.
Y agregó: “Acá hay shocks permanentes en la economía, no tenemos estabilidad a largo plazo, no hay reglas claras. En la medida que se revierta eso, los empresarios volveremos” a invertir en desarrollo.
Sus dichos quedan reflejados en la caída en los precios de los campos.
Tal como se desprende de un informe elaborado por LJ Ramos Brokers Inmobiliarios, en el historial de los precios de la tierra ha habido ciclos de bajas y subas. Pero no se recuerda uno de caída tan prolongado como el actual.
Desde LJ Ramos precisaron las siguientes cotizaciones por hectárea, según la zona (ver mapa):
Juan José Madero, director de la división Campos de LJ Ramos, señaló que en la actualidad en la zona núcleo, región donde están los mejores campos del norte bonaerense, el sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba, la tierra se está tasando a precios de entre u$s15.000 u$s16.000 la hectárea.
Los valores coinciden con los de Compañía Argentina de Tierras (CAT), que establece un valor promedio de u$s16.000 la hectárea para campos de Pergamino, Rojas y Salto, en el norte bonaerense.
Agustín de Elizalde, de la firma Elizalde, Garrahan& Cía., también dio cuenta de que los precios bajaron y lo atribuyó a las restricciones cambiarias, entre otras cuestiones. “Se habla de un 20% de caída. Esto tiene que ver con el cepo y con la menor rentabilidad“, expuso.
Pooles de siembra en extinción
Tal como lo anticipara iProfesional, la incertidumbre política, económica y cambiaria también viene modificando el curso de acción de algunos negocios que, tiempo atrás, se presentaban como firmes y sustentables.
Uno de ellos es el de los pooles de siembra que, hasta hace un par de años, eran fuertes protagonistas en la producción agropecuaria local.
Ahora, el contexto cambió y este tipo de asociaciones camina por la cuerda floja, producto de un conjunto de factores que ha hecho poco viable esta modalidad de explotación.
En este sentido, cabe señalar que ante un complejo mix que combina fuerte suba de costos, alto nivel de retenciones, elevada presión impositiva, mercado cambiario desdoblado y un billete verde paralelo alejado un 50% del valor del valor oficial, la rentabilidad que ofrece hoy el campo argentino es apenas una sombra de la de los niveles que se registraban durante sus días “dorados”.
El dolor de ya no ser
Guillermo Villagra, empresario que año a año trabaja unas 15.000 hectáreas en todo el país y con una larga trayectoria en la administración de pooles de siembra, destacó a este medio que en la época pre cepo, con buenos precios y un clima favorable, se podía aspirar a una rentabilidad neta del 15% en dólares tras pago de impuestos.
En cambio, en la actualidad, los márgenes son definitivamente pobres: un proyecto mediano, de más de 350 hectáreas, puede arrojar una ganancia de entre el 3,5 y el 5%… en pesos.
Esto hizo que muchos productores y empresarios de la tierra fueran en busca de otros horizontes, como Uruguay y Brasil.
Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), vienen alertando sobre los peligrosos efectos de reglas de juego poco claras en la producción agrícola, que hizo que varias empresas decidieran probar suerte en otras tierras.
“Productores y empresas agropecuarias argentinas, que tradicionalmente invirtieron en nuestro país, han decididoapostar al crecimiento en Uruguay”, señalaron.  
En igual sentido, Grobocopatel recalcó que esa plaza “se presenta como un destino propicio para ampliar inversiones. Tiene excelentes tierras y un buen ambiente de negocios”.
Como contrapartida, sostuvo que “en la Argentina los productores estamos secos. No tenemos plata para pasar de la producción de granos a alimentos de mayor valor agregado, porque no queda resto después de pagar80% en impuestos”.
La siguiente infografía permite apreciar las grandes diferencias en las tasas de retorno que ofrece la soja en cada uno de los tres países:
Se estima que actualmente, en Uruguay 4 de cada 10 hectáreas en producción están en manos de argentinos.
Según Villagra, que también tiene proyectos agrícolas en el país vecino, “el mayor atractivo es que allí, con el dinero que te liquidan por la venta de granos, se pueden comprar dólares, de modo que la rentabilidad está atada a una moneda fuerte”.
Como contrapartida, en Argentina “la restricción en el acceso a las divisas continúa siendo el principal escollo que deben superar las partes para llevar a buen puerto las negociaciones de compraventa de terrenos”, destacaron desde LJ Ramos.
Agregaron que el cepo cambiario atenta contra la fluidez del mercado. A esto se suma el escenario político-económico incierto, que no ha disminuido pese a la reaparición de la Presidenta tras su intervención médica.
“En general no varió la oferta aunque sí cayó la calidad, siendo mayor la de campos marginales y escasa la de aquellos con mayor potencial agrícola o mixtos de la pampa húmeda”, afirmaron desde LJ Ramos.
Rentabilidad, en caída
Para Madero, de LJ Ramos, los principales condicionantes para la compraventa de tierras agropecuarias son la caída en la rentabilidad de la producción, la intervención en los mercados de los cereales y la carne y, claro está, el cepo cambiario.
“Quien dispone de dólares es reacio a destinarlos a la adquisición de tierras. Cuando deciden hacerlo exigen rebajas de hasta el 30% respecto al valor de tasación”, destacó.
“Aquel potencial inversor que posee pesos busca oportunidades para colocarlos, lo que resulta infructuoso en campos de calidad”, afirmó Madero.
“El mercado está muy paralizado, tengo casos de campos que hace más de un año están a la venta”, sostuvo Mario Zaín Pinto, de la inmobiliaria homónima.
“Se nota una mayor oferta que hace unos años, en algunas zonas se incrementó en un 50%, el problema es que hay poca demanda. Hasta el 2011, nuestra inmobiliaria buscaba campos para clientes interesados en comprar, pero ahora lo que nos pasa es que tenemos muy buenos lotes en venta y no hay interés”, consignó Sergio Romiti, comercializador de la zona norte del país.
La ley de Tierras reduce la demanda
En el sector inmobiliario rural afirman que la sanción de la ley nacional de tierras, a través de la cual se prohíbe al inversor extranjero comprar más de mil hectáreas en cualquier zona del país, también afectó el volumen de operaciones.
“Hay consultas por parte de extranjeros, pero la aplicación de la ley prácticamente impide la adquisición de tierras y entonces muchos empresarios optan por otros países”, precisaron desde la División Campos de LJ Ramos.
Luego de la oficialización del censo de titularidad, que arrojó que el 5,93% de las tierras rurales del país estáen manos de extranjeros, se publicó la lista de partidos y departamentos de las provincias que superan el límite del 15% de tierras rurales en manos foráneas.
Aún se espera que se oficialicen las equivalencias con la zona núcleo. Hay dos provincias con equivalencias vigentes (Mendoza y Formosa) y habría otras con listas para ser aprobadas.
Mientras tanto, los extranjeros no podrán adquirir más de 1.000 hectáreas en cualquier lugar del país.
Para ello deben obtener el Certificado de Habilitación del Registro Nacional de Tierras Rurales, trámite de duración incierta.
Por lo pronto, el campo argentino se ha ido alejando de aquellas épocas doradas, signadas por buenas ganancias. Y por ahora sólo se observa una amplia oferta de terrenos en venta y una demanda que se muestra muy cauta a la hora de concretar una operación inmobiliaria.

jueves, 2 de enero de 2014

La Presidenta sigue en silencio en El Calafate y no saludó por las fiestas de fin de año

A diferencia de otros presidentes, Cristina Kirchner no mantiene actividad oficial desde el 20 de diciembre. Volverá en poco más de una semana y luego volará a Caracas.
“No sé cómo habrá salido, pero intentar lo intenté. Feliz año nuevo a todos”, dijo Cristina Kirchner frente a la cámara en un mensaje grabado. Fue en febrero de 2013, por el Año Nuevo Chino, después de pronunciar unas palabras en mandarín. En este caso no hubo saludo de la Presidenta, que pasó las Fiestas en El Calafate.
Los saludos de otros presidentes latinoamericanos a través de las redes sociales (Dilma Rousseff, el saliente Sebastián Piñera), o por cadena nacional como el colombiano Juan Manuel Santos, potenciaron el contraste con Cristina.
El uruguayo José Mujica organizó en su residencia oficial un almuerzo para cientos de invitados, en su mayoría niños y adolescentes de bajos recursos. Y entre los de mayor repercusión sobresalieron los mensajes de Barack Obama (con una foto con su esposa en Twitter) y Vladimir Putin, por cadena nacional. La mandataria brasileña evidenció otro contraste: ante las recientes inundaciones en Mina Gerais y Espíritu Santo, suspendió sus vacaciones para sobrevolar la zona y anunciar ayuda económica.
El matrimonio Kirchner, durante sus más de 10 años de gobierno, no acostumbró a dar saludos de fin de año. La Presidenta grabó una sola vez un mensaje, en 2010, que se emitió la noche del 30 de diciembre, a poco más de dos meses de la muerte de su esposo, señaló el diario Clarín.
Pidió entre sollozos que al levantar la copa “piensen mucho en la Argentina y en algún momento en él”. Durante los casi siete minutos que duró el mensaje ponderó el récord de reservas, el “masivo consumo popular” y el crecimiento de la actividad económica. “Muy feliz año nuevo”, dijo sobre el cierre de su discurso, por cadena nacional. En otros casos se refirió a las Fiestas al pasar, durante actos oficiales sobre fin de año. Y hubo veces que no hubo mención, como en 2004, cuando Néstor Kirchner hizo silencio frente a la tragedia de Cromañón, o en 2011, ante la aparición del carcinoma papilar por el que sería operada unos días después.
Desde su reaparición luego de la intervención quirúrgica del año pasado, la Presidenta completó cinco apariciones públicas y dos discursos. Viajó a El Calafate el 20 de diciembre y sólo salió a aclarar que en 2015 no será candidata. Su regreso a Buenos Aires está previsto para la semana próxima, y en su agenda aparece para el 17 la Cumbre del Mercosur que se celebrará en Caracas. Acaso Mujica la saque del silencio: avisó que “tiene mucho que hablar” con Cristina, concluye el matutino.